Qué cambia en el cuerpo con la edad
A partir de los 60-65 años ocurren dos cosas que descolocan al IMC clásico. La primera es la pérdida progresiva de masa muscular (sarcopenia): entre un 1 % y un 2 % al año a partir de los 50, y más rápido después de los 70. La segunda es que la grasa se redistribuye hacia el abdomen y hacia dentro de los músculos. Como el IMC solo relaciona peso y altura, no ve nada de esto: una persona de 75 años puede tener un IMC «normal» de 23 y, sin embargo, poca masa muscular, poca fuerza y demasiada grasa abdominal.
A eso se suma la pérdida de estatura: con la edad se pierden varios centímetros por compresión de los discos vertebrales y cambios posturales, lo que infla ligeramente el IMC sin que haya cambiado nada en la composición corporal.
Rangos de IMC para mayores de 65 años
La clasificación más utilizada en geriatría y en cribado nutricional es la propuesta por Lipschitz (1994), que desplaza el rango normal hacia arriba respecto a los umbrales de la OMS para adultos jóvenes:
| IMC (kg/m²) | Lectura en adultos mayores (≥ 65) | Rango OMS para adultos en general |
|---|---|---|
| Menos de 22 | Bajo peso: posible desnutrición o pérdida de músculo | 18,5 – 24,9 es «normal» |
| 22 – 27 | Peso adecuado: reserva protectora | 25 – 29,9 ya es «sobrepeso» |
| Más de 27 | Sobrepeso: valorar con un profesional, sin alarmismo | — |
| 30 o más | Obesidad: valorar riesgo y, sobre todo, funcionalidad | 30 o más es obesidad |
Otros criterios apuntan en la misma dirección. Los criterios GLIM (2019), el consenso internacional para diagnosticar desnutrición, consideran «IMC bajo» un valor inferior a 20 antes de los 70 años y inferior a 22 a partir de los 70. Y la escala de cribado nutricional MNA, muy usada en residencias y consultas de geriatría, da la puntuación máxima solo a partir de un IMC de 23.
Por qué un IMC algo más alto puede proteger en la vejez
El metaanálisis de Winter y colaboradores (2014), con más de 197.000 personas de 65 años o más, encontró que la mortalidad más baja se daba con un IMC entre 24 y 31, y que el riesgo empezaba a subir claramente por debajo de 23. Es la llamada «paradoja de la obesidad» en mayores, que en realidad tiene explicación: un poco de reserva de peso ayuda a afrontar una neumonía, una fractura de cadera o un ingreso hospitalario, mientras que el bajo peso suele esconder desnutrición, pérdida de músculo o una enfermedad no diagnosticada.
Por eso muchos geriatras consideran el bajo peso y, sobre todo, la pérdida de peso involuntaria (más del 5 % en 6-12 meses) una señal de alarma más urgente que un sobrepeso leve. Esto no significa que la obesidad sea inocua en la vejez: a partir de un IMC de 30-32 aumenta el riesgo de diabetes, artrosis, apnea del sueño y pérdida de autonomía. Significa que el objetivo en mayores no es «pesar menos» sino conservar músculo, fuerza y capacidad para moverse.
Qué mirar además del IMC
- Perímetro de cintura e índice cintura-altura: reflejan la grasa abdominal, que sí se relaciona con riesgo cardiovascular y metabólico a cualquier edad. Una cintura por debajo de la mitad de la altura sigue siendo una buena referencia.
- Fuerza y función: la fuerza de agarre, levantarse de una silla cinco veces seguidas sin usar los brazos o la velocidad de la marcha predicen la salud mejor que la báscula.
- Evolución del peso: una pérdida no buscada de 3-4 kg en pocos meses merece consulta médica aunque el IMC siga «normal».
- Alimentación: en mayores la necesidad de proteína es mayor que en adultos jóvenes (en torno a 1-1,2 g por kilo y día en personas sanas, según las recomendaciones del grupo PROT-AGE), precisamente para frenar la pérdida de músculo. Calcula la tuya en la calculadora de proteína.
¿Y si una persona mayor quiere adelgazar?
Se puede, pero con cabeza. Las guías recomiendan plantearlo solo cuando el exceso de peso limita la movilidad o agrava enfermedades, y hacerlo siempre con un déficit calórico pequeño, proteína suficiente y ejercicio de fuerza, para que lo que se pierda sea grasa y no músculo ni hueso. Las dietas muy restrictivas en mayores aceleran la sarcopenia y aumentan el riesgo de caídas. Es un caso claro para pedir la valoración de un médico o dietista-nutricionista antes de empezar.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el IMC normal en un adulto mayor?
Para personas de 65 años o más, la clasificación de Lipschitz sitúa el peso adecuado entre 22 y 27 kg/m², algo más alto que el rango de 18,5 a 24,9 de la OMS para adultos en general. Por debajo de 22 se considera bajo peso y por encima de 27, sobrepeso.
¿El IMC sirve para personas mayores?
Sirve como referencia rápida, pero se queda corto: no detecta la pérdida de músculo típica de la edad ni la grasa abdominal. Conviene complementarlo con el perímetro de cintura, la fuerza y la vigilancia de la pérdida de peso involuntaria.
¿Es peligroso estar delgado en la vejez?
Un IMC por debajo de 22 en mayores se asocia a más fragilidad, caídas, infecciones y mortalidad, porque suele reflejar desnutrición o pérdida de masa muscular. Una pérdida de peso no buscada debe consultarse siempre con un médico.
¿Un IMC de 28 es malo a los 70 años?
No necesariamente. Está en la franja de sobrepeso leve para mayores, que en los estudios de mortalidad no se asocia a más riesgo si la persona conserva fuerza, movilidad y una cintura razonable. Lo que importa es la función y la grasa abdominal, no solo el número.
¿Cómo se calcula el IMC en mayores?
Igual que en cualquier adulto: peso en kilos dividido entre la altura en metros al cuadrado. Lo que cambia es la interpretación. Si la persona ha perdido estatura, conviene usar la altura actual medida, no la que recuerda de joven.
¿Debe una persona mayor con sobrepeso hacer dieta?
Solo si el exceso de peso le causa problemas y siempre bajo supervisión, con un déficit pequeño, proteína suficiente y ejercicio de fuerza. Las dietas restrictivas sin control aceleran la pérdida de músculo y hueso en la vejez.
Fuentes
- Lipschitz DA. Screening for nutritional status in the elderly. Primary Care. 1994;21(1):55-67.
- Winter JE, MacInnis RJ, Wattanapenpaiboon N, Nowson CA. BMI and all-cause mortality in older adults: a meta-analysis. American Journal of Clinical Nutrition. 2014;99(4):875-890.
- Cederholm T, Jensen GL, Correia MITD, et al. GLIM criteria for the diagnosis of malnutrition: a consensus report from the global clinical nutrition community. Clinical Nutrition. 2019;38(1):1-9.
- Bauer J, Biolo G, Cederholm T, et al. Evidence-based recommendations for optimal dietary protein intake in older people: a position paper from the PROT-AGE Study Group. Journal of the American Medical Directors Association. 2013;14(8):542-559.
- Organización Mundial de la Salud. Obesity: preventing and managing the global epidemic. WHO Technical Report Series 894. Ginebra, 2000.